Este artículo pretende ser de sencilla comprensión y muy aclaratorio sobre las hipotecas multidivisas.

 Empecemos…Lo esencial para elegir bien es estudiar nuestra situación para cerciorarnos de que en nuestro caso concreto (y no en el de nuestro amigo o nuestro familiar) es posible y recomendable reclamar para que, en caso de tener que llegar a juicio, no nos encontremos con situaciones desagradables.

Lo primero que debemos reflexionar es sobre cual era nuestro nivel de conocimiento (a la hora de contratar esta hipoteca) en productos bancarios y si el banco nos informó realmente de qué suponía.

Seguramente la primera de las preguntas llevará asociada como respuesta un NO. Tú eras un consumidor normal sin mayores conocimientos que un ciudadano de a pie. Aunque…no te alarmes ya que, en principio y decimos en principio, aunque tuvieras conocimiento sobre algunos productos bancarios al banco no se le exime de su obligación de informarte correctamente según indican algunas sentencias publicadas recientemente.

En cuanto a la segunda pregunta: si el banco nos informó realmente de lo que suponía una hipoteca multidivisa: de nuevo nos encontramos en que la inmensa mayoría de los que contrataron este servicio (que no todos) NO se les informó de los posibles e importantes perjuicios que podría suponerle un cambio de divisa tan altamente variable como era por ejemplo el yen japonés.

Pues bien, la hipoteca multidivisa era un artículo que debía ofrecerse a consumidores con conocimientos en productos bancarios al estar estas referenciadas, no a un índice conocido por todos,  sino a índices altamente volubles, índices que no cualquier persona puede entender.

Pero, ¿Cuál es el punto fundamental a tener en cuenta a la hora de afrontar una demanda de este tipo? Demostrar que no hubo una información de un «buen padre de familia» (tal y como se dice en derecho) del banco frente al consumidor que en ese momento necesitaba de sus servicios. Por tanto, deberá probarse por el banco que realmente existió esa información siendo esta útil, clara y comprensible para un ciudadano medio.

Las divisas en las que se comercializaban las multidivisas eran fundamentalmente en yenes japoneses y en francos suizos, y en especial el yen era una divisa que era altamente probable que diera lugar a pérdidas para el cliente ya que se encontraba muy por encima del euro.

Y ¿cuál es la consecuencia de todo esto? Que los que tenían este tipo de hipoteca deben a día de hoy más dinero del que solicitaron en su día para comprar su vivienda.

Pero no todo está perdido…gracias a innumerables sentencias (aunque aún no tantas como existen de momento con la cláusula suelo que es un asunto ya más tratado) se está obligando a los bancos a devolver las cantidades cobradas de más y dejar a los consumidores en la misma situación en la que habrían estado de haber contratado una hipoteca en euros.

Lo primero que debemos hacer es dirigir una reclamación a atención al cliente de nuestro banco. Recomendamos encarecidamente que esta reclamación extrajudicial se dirija en nombre de un abogado o despacho con el fin de conseguir que nuestra reclamación sea exitosa.

Si por desgracia esta primera toma de contacto no resulta, nos veremos en la tesitura de decidir si presentar o no la demanda dependiendo de cada caso. En este punto es importante dar con un buen abogado y sobre todo un abogado honrado para que nos aconseje si en nuestro caso es factible o no presentar la demanda. Y decimos esto porque en caso de  que se pierda la demanda nos veremos obligados como demandantes a pagar las costas del banco (su abogado y su procurador) más los honorarios que hayamos abonado por nuestro abogado y procurador, que en caso de que nosotros ganemos deberá abonar el banco.

Por ello lo esencial es informarnos bien de nuestro caso concreto, y en caso de que haya posibilidades de éxito, iniciar en nombre de un abogado nuestra reclamación extrajudicial y en su caso judicial…si todo está bien estudiado y documentado seguramente GANAREMOS como hizo David frente a ese Goliat que le traía por la calle de la amargura.

Y como colofón final y para no desesperar, de nuevo pensemos en todas las sentencias favorables que se van dictando por los juzgados españoles y que una de esas sentencias que obliguen al banco a devolvernos nuestro dinero y recompensarnos por todo lo sufrido, puede ser la nuestra.

ÁNIMO y sobre todo a asesorarse por un profesional.

 

Elena Moreno García
Abogada
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